
En la foto: Vuelo Extremo Santo Domingo 2004
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El parapente es la forma más cercana que tienen los
humanos para asemejarse a las aves. Deslizarse como un ave en las
alturas, entonces todo cambia y es necesario buscar las alas para
emprender un reto extraordinario hacia una experiencia casi
indescriptible.
Regularmente todo comienza en la ladera de una montaña. Por alguna razón
el corazón comienza a latir un poco más de lo normal, el instructor
coloca arnés y casco al novato de vuelo y da las primeras
recomendaciones. El viento es favorable y en un momento ambos están muy
cerca del punto de salida (el borde de la pendiente). ¡Corre! dice el
instructor y en unos cinco segundos estás en el aire con el corazón que
parece querer salirse del pecho al momento del salto. Luego, un
silencio, respiras y comienzas a sentir un ligero zumbido en tus oídos
provocado por la velocidad que llevas.
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Además escucha claramente el sonido que
produce el roce del ala con el aire, miras el paisaje y te das cuenta de
que realmente estás volando y por unos instantes te olvidas de los
problemas y la rutina estresante de cada día al desplazarte en esa
“sillita voladora”.
Luego de los momentos maravillosos en el aire viene el aterrizaje que
por lo general es suave y se debe correr un poco más para quedar de pie
al momento de bajar. Después queda la gran satisfacción de haber logrado
la primera travesía como “pasajero” colgado de una tela especial
controlada por un montón de hilos o finas cuerdas. |

En la foto:
Despegue a 1670 metros desde la cima del Rancho Guaraguao, Constanza |
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En la Foto: Competencia Rancho Guaraguao 2004
El parapente, en cambio, se inicia desde una ladera y sus pilotos
permanecen en el aire por mucho más tiempo, llegando a recorrer
distancias de decenas (e incluso centenares) de kilómetros.
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El parapente es un ala flexible derivada de los paracaídas cuadrados,
razón por la que durante el vuelo se puede confundir un parapente con un
paracaídas, pero entre ambos deportes existen diferencias esenciales. El
paracaidismo empieza con una caída libre, desde un avión o desde el tope
de una montaña, y suele ser una experiencia muy breve, sólo unos minutos
en descenso y punto.
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En la Foto: Despegue en Galván
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En República Dominicana existen muchos lugares desde donde se pueden
realizar los despegues, siendo los más conocidos los que se encuentran
en Jarabacoa, Constanza, Azua, Galván, San Juan de la Maguana y Bonao.
Desde estos puntos se han realizado vuelos de más de 50 kilómetros,
según datos de la Asociación Dominicana de Vuelo Libre. |
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El deporte se introdujo
en República Dominicana cerca del 1992, pero se ha practicado con más
fuerza a partir del año 2000. Entre los pioneros están los españoles Juan
Pérez Sosa y Enrique Felius, y los dominicanos Antonio Esteban, Kostadín Marté, Ricardo Rodríguez,
Roberto Rodríguez y el famoso Luis Veras (Guli).
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